Lunes, 13 Abril 2009 14:32

Tecnologías: la realidad supera la ficción

Escrito por  Raúl López ed, Marta Ardizone, Sonia Sonseca, Beatriz Bravo, Marina Martín de Loeches
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Internet, banda ancha, video, televisión por cable y computadores personales, son algunos de los productos que el área de la tecnología nos ha aportado en las últimas décadas. Nuevos medios que traen consigo una nueva forma de relacionarse con el mundo. Parece que todo nos suena.

 

En una sociedad como la actual, ya no se escapa nadie. Desde niños hasta ancianos, todos, tienen que implicarse en este nuevo mundo tecnológico. Complejo para unos, adictivo para otros, nadie se atreve a negar la comodidad que este espacio abre.  Así no podemos estancarnos y hemos de colaborar con un proceso tecnológico que no permitirá recesiones.

El aislamiento tecnológico de aquellos que no la compartan, no será sino perjudicial para sí mismo y para la sociedad. Ya nada volverá a ser como antes, la tecnología llega para quedarse y continuar una ansiada evolución.  Desde siempre, cualquier revolución conlleva grandes transformaciones. Por ello, esta no iba a ser menos. 

Atrás quedan ya aquellas viejas concepciones  que fomentaban una sociedad basada en la lenta tramitación y la espera de largas filas. Ahora nos toca ser flexibles, adaptarse al huracán tecnológico se convierte en el epicentro, entre otras, de la vida empresarial. La revolución tecnológica plantea un desafío a las empresas, instituciones y a la sociedad en su conjunto.

 El uso de la misma plantea ventajas competitivas que los más despiertos saben aprovechar. Mientras tanto, los otros, se ponen a la cola del aprendizaje en un esfuerzo por alcanzar a los conocedores de las técnicas más eficientes. Por tanto, las tecnologías tan sólo pueden atraer beneficios, omitiendo todo posible efecto pernicioso. Es en este punto donde cabría hablar de la ética, de la moralidad de la empresa. La tecnología se desarrolla con buenos propósitos pero pueden verse corrompidos.  

Utilizar la tecnología vulnerando los umbrales de lo permitido y pasando por encima del derecho de otros, no es sino abuso de algo que está al alcance de todos y de lo que derivan delitos diversos. En este sentido no es la tecnología sino las conductas, lo que falla, en favor de la corrupción. No otra salida que la creación de leyes, tales como la protección de la vida privada, ley de la propiedad intelectual y de los delitos informáticos, como medio para reconducir una sociedad que pretenda subirse al tren de la tecnología.

De todos es sabido que los cambios, el progreso y la modernización devienen necesarios, pero no por ello hemos de olvidar la cara oscura de toda mejora. Con la llegada de Internet la vida privada de las personas queda expuesta al público.

La vulneración de Derechos Fundamentales se hace patente cuando surgen redes de pedofilia y pornografía infantil. La creación de páginas violentas cobra auge a medida que aumenta la accesibilidad del usuario. Es por ello que hemos de fomentar una sociedad instruida en el uso de las nuevas tecnologías. La educación de las nuevas generaciones debe estar en el punto de mira de todos, creadores y usuarios encargados de promover un avance sin corrupción.

Visto 1562 veces Modificado por última vez en Jueves, 06 Septiembre 2012 19:59